Escucha tus emociones

Hoy les digo que sin duda lo que pasamos y las personas con las que nos encontramos a lo largo de nuestro camino no son al azar, tienen una lección y un porque; y es tarea solamente nuestra el como lo vayamos resolviendo y asimilando. A todos los que me ayudaron a estar hoy aquí, gracias!

Y les cuento que después de buscar y buscar logro llegar con un gran inmunólogo (muy cansada por el recorrido, pero aún con esperanza) lo primero que me sugirió fue un estudio que descartó que tuviera ASMA (lo que hizo que me quitará un gran peso de encima) posteriormente me hizo pruebas de alergia y preparó una vacuna especialmente para mí, lo cual fue un: “Es la píldora mágica que estuve esperando por tantos años, al fin”. Sin duda mejoré, las flemas que me habían atormentado por tantos años disminuyeron considerablemente, puedo convivir un poquito más con aquello que me causa alergia. ¡Yes!

Pasado un tiempo regresó la ANSIEDAD con todo y moño… ¿Y entonces? ¿Y la medicina que tomo diario? ¿Qué chingados me esta pasando? ¿Porqué tengo tanto miedo? ¿Porqué me cuesta respirar? ¿Porqué no puedo comer? Entre otras 7 mil preguntas sin respuesta.

Después de dos años en tratamiento comienzo a generar flemas nuevamente y me empiezo a sentir estancada y frustrara lo cual me hace considerar que la vacuna ya no esta funcionando y eso me hace llamar al inmunólogo para decirle que su vacuna ya no sirve más. Y él me para en seco y me dice: “Necesitas bajarle dos rayas y calmarte, porque tu mente te esta jugando mal y la ansiedad por la que estás pasando la estás provocando tú”. Wait what?. ¡¿Qué?!

Eso me lleva a buscar terapia nuevamente, estoy con mi psicóloga por unos 3 meses aproximadamente, le cuento mis crisis y un resumen existencial de mi vida (porque era nueva terapeuta) y me dice después de haberme tratado por este tiempo: “Bueno pues ya estas dada de alta, lo que sigue es darte cuenta que no me necesitas y que puedes sola”. ¿Pero por?? NO espérame tantito, si yo te necesito, que no estas viendo que sin ti la paso muy mal, no me dejes. 

Y es así como hoy estoy hablando con ustedes de algo que puede ser una historia similar en su vida y para acabarla tenemos pandemia, el trabajo es incierto, mi esposo se queda desempleado, más las otras 19,000 cosas sin concluir que arrastramos desde hace años. 

Todo esto lo que me hace decidir no descansar hasta encontrar esa paz y equilibro que tanto necesito, hoy sepan que estamos juntos en esto y que buscaré una alternativa a cada situación que se presente, es súper valioso saber que no somos los únicos que la pasamos mal; y sí, mi terapeuta sigue y la adoro (esta ahí por cualquier crisis) pero el trabajo de encontrarme y sanarme es totalmente mío. 

Debemos aprender a tomar el control de nuestra vida.

Photo by Anna Shvets from Pexels

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